En las tres primeras décadas del siglo XX el jardín Borda de la ciudad de Cuernavaca, fue transformado en hostería. Morrow lo describe en estos años como: “lo más vistoso de la ciudad, tiene fuentes, pérgolas, estanques, enramadas y terrazas de piedra”. Hoy sigue siendo lugar de esparcimiento para los visitantes que acuden al lugar, en el centro de Cuernavaca, atraídos por su belleza natural.